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La mezcla de cemento, arena y agua es uno de los aglomerados más resistentes en albañilería. Proporciona gran sujeción, de ahí que sea habitual en el levantamiento de muros de ladrillo, piedra, celosía, bloques de hormigón o translúcidos. También en el levantamiento de pilares, pilastras, arcos y bóvedas. El revoco de aquellos muros cuyo ladrillo no quedará visto, también se hace con esta mezcla.
Cómo hacer mortero
Colocar la arena en forma de montaña y añadir cemento gris encima. Una mezcla de mortero se forma con 4 partes de arena, 1 de cemento gris y 1 de agua. El cálculo es volumétrico, luego para un cubo de cemento necesitaremos 4 de arena y 1 de agua.
Remover la mezcla con la pala haciendo como mínimo tres batidas. Cuando la mezcla haya tomado un color gris uniforme, se abre en el centro del montón un hueco en el que se vierte el agua poco a poco. Con la ayuda de la pala (o de la paleta si haces cantidades pequeñas), hacer que el material caiga poco a poco desde la parte exterior de las paredes al interior del hueco. Controlar la humedad de la masa añadiendo el agua necesaria hasta que el mortero quede untuoso y listo para su empleo. Demasiada agua hará más débil la mezcla.
Antes de comenzar a trabajar, dejar reposar la pasta unos minutos. Después, realizar movimientos ondulantes sobre el mortero con la pala o paleta; las ondas que se forman no deben hundirse ni deshacerse.
La masa tiene un periodo de utilización aproximada de 1 hora. El secado varía según el tipo de obra, su grosor y las condiciones de ambiente. |