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El éxito del proyecto dependerá en gran parte de la observación de algunas reglas generales, muy sencillas de llevar a la práctica:
La preparación es la clave del éxito:
Ante todo, deberemos reunir todos los materiales y herramientas que vamos a precisar durante el proceso de restauración. En cada capitulo de esta guía encontrará, en el apartado materiales, una lista de todos los materiales que va a precisar.
Prevee además el empleo del material de protección (guantes, gafas de protección, etc
) así como trapos y bolsas de basura. Te resultará útil el tenerlos a mano durante todo el proceso de restauración.
Prepara también el lugar de trabajo de forma adecuada. Una buena aireación y una adecuada iluminación resultarán de gran ayuda.
Proteje con bolsas o cartones las paredes y los suelos de eventuales proyecciones de materiales.
Desmonta por completo los muebles: las puertas, los cajones y si es posible los herrajes. Prepare un esquema de las piezas y numérelas para facilitar su posterior montaje en la posición y orden correctos.
Trabaja, siempre que resulte posible, horizontalmente: es más confortable y los acabados serán mucho más regulares.
No saltarse las etapas:
Todas tienen su razón de ser y son por ello importantes y necesarias.
Respetar escrupulosamente los tiempos de secado:
Los trabajos deben efectuarse en un lugar lo más ventilado posible, pero nunca a pleno sol. Permita que los productos se tomen el tiempo preciso para actuar y secar. El acabado final dependerá en gran parte de ello.
Termina cada una de las etapas:
Puedes interrumpir tu trabajo sin ningún problema entre dos etapas (por ejemplo entre el tintado de la madera y la posterior aplicación del tapaporos). Jamás interrumpas una etapa (por ejemplo el tintado de una pieza), ya que quedaría una marca que delataría dicha interrupción.
Diagnóstico del disolvente:
En caso de duda, podemos frotar la superficie de la madera con un trapo empapado de white spirit: si la pátina desaparece, ésta resultará ser de cera. En caso contrario, será de barniz.
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